miércoles, 16 de septiembre de 2009

Je me souviens


Los primeros pasos tras cruzar el Atlántico me llevan al centro de la ciudad de Montréal: ¿Downtown o Centre-Ville?
La respuesta no es fácil, y es que la dualidad anglo-francesa se palpa en cada esquina de esta provincia de Canadá. La lucha silenciada entre lo francés y lo inglés (representado por el símbolo americano) choca en cada simpleza del día a día quebecois. Todavía se preserva ese aire de guerra histórica que ha marcado la vida de los canadienses. Y es como si, siglos más tarde, los quebecoises persistan en su empeño de conservar lo poco que les quedaba de las colonias norteamericanas. Y es que, como bien reza el lema de Quebec: Je me souviens,que parafraseando convenientemente es algo como "Si, recordamos, el pasado".

Grandes rascacielos imponen su voluntad a las pequeñas “maison” coloniales, o las luces fluorescentes de McDonalds en la rue St Catherine eclipsan a los puestos de crêperies que danzan de una esquina a otra en busca de alguna boca hambrienta.
El resultado es una mezcla exótica, que ameniza un largo recorrido que parte desde el río Saint-Laurent hasta la cima del parque Mont-Royal, que custodia desde lo alto a toda la ciudad. O bien, si la temperatura ambiente baja los 0ºC (algo nada extraño durante la mayoría del año), el entresijo de galerías subterráneas comunica el centro de la ciudad creando refugios donde, si arrecia el frío, la vida social se mantiene activa.

El día acaba en casa, tras una conversación diaria en francés que se cumple religiosamente a las 8 de lunes a viernes; sugerencia de Bernard que, probablemente, la utilice como excusa para llenar la soledad que inunda los cuatro pisos del 1448 de la rue Notre-Damme.



1 comentario:

  1. Ivan!me encanta como describes tu experiencia! Sigue saboreando cada imagen, cada palabra.. yo te seguiré leyendo. Un beso enorme. Paula

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